Caracas|Martes, enero 16, 2018
>
Usted se encuentra en: Home » Municipales » Libertador » Por falta de cemento bajan el ritmo las concreteras
  • Siguenos

Por falta de cemento bajan el ritmo las concreteras 

En Caracas al menos tres de éstas han estado inactivas en lo que va de año

En el primer año de la Gran Misión Vivienda Venezuela (lanzada hace más de tres años, el 30 de abril de 2011), en Caracas surgieron diez concreteras, y casi todas trabajaban 24 horas al día. Hoy al menos tres de éstas no han tenido actividades en todo lo que va de año, y prácticamente todas las otras funcionan unas pocas horas al día.

En las obras de la Misión Vivienda en Colinas de Santa Mónica, los obreros explican que la falta de cemento hizo que la concretera ya no esté en funcionamiento. En esa zona falta construir dos de las seis torres proyectadas, y aunque el concreto sigue llegando en camiones mezcladores (“aunque no con la regularidad que deberían”), ya no se produce allí.

La escasa actividad en estas fábricas coincide con la caída en la construcción de casas que ha reportado el propio Ministerio de Vivienda: las últimas cifras que hizo públicas hablaban de una caída de 65% en el primer trimestre de este año con respecto al año pasado.

En Montalbán, una de las tres concreteras, en la avenida principal de Juan Pablo II, está siendo desmontada, otra trabaja a media máquina y la que está ubicada detrás de la Iglesia La Visitación sí labora de forma regular.

“El ritmo de trabajo es tan bajo que a veces veo desde mi apartamento a los obreros jugando futbolito”, dice Harold Cova, vecino de Chuao, con respecto a las tres cementeras que están ubicadas en la parte sur de La Carlota. Recuerda que hubo un momento en que trabajaban 24 horas al día, y ahora trabajan como tres días a la semana y unas pocas horas cada vez. “Ya no estamos en año electoral”, dice Cova.

En la avenida Francisco de Miranda existen dos concreteras que son un poco más antiguas que las que se inauguraron en el marco de la Misión Vivienda, pues las estableció la compañía Odebrecht para las obras de la Línea 5 del Metro.

Solo en una de las dos (la que está en la vereda sur) se ve hoy algo de movimiento. Vilma Garbán recuerda todas las luchas que mantuvieron para que no se instalaran primero y luego para que cesaran sus actividades por el peligro a la salud que representan: “Al final nunca nos hicieron caso, y curiosamente debemos agradecer a la falta de cemento, porque solo así fue que se pararon y dejaron de contaminar”.

Fuente: El Universal

Comentarios